Monday, April 7, 2008

Nuevo legado a la historia


Betty Brannan Jaén
Corresponsal

LaPrensaDC@aol.com

WASHINGTON, D.C– Por los últimos 30 años, la obra Path Between the Seas [Un camino entre dos mares], de David McCullough, ha sido la historia definitiva de la construcción del Canal de Panamá. Pero el joven británico, Matthew Parker, acaba de publicar un libro que da nuevas luces sobre la materia. "El libro de McCullough fue escrito hace 30 años y para un público estadounidense", señaló Parker a este diario, al subrayar que él tuvo un acceso a archivos históricos en Inglaterra.

El libro de Parker, de perspectiva más moderna y menos pro-estadounidense, se titula Panama Fever: The Epic Story of the One Greatest Human Achievements of All Time-The Building of the Panama Canal. [Fiebre panameña: La historia épica de uno de los logros humanos más grandes de todos los tiempos -la construcción del Canal de Panamá]. El título se refiere a la obsesión –la "fiebre", por decirlo así– que por siglos se apoderó de quienes se entusiasmaron incautamente con la visión de una ruta interoceánica atravesando el istmo panameño. El relato subraya que esta "fiebre" ha estado contagiando a sus víctimas por casi 500 años, desde aquel día en 1513 cuando Vasco Núñez de Balboa, en Panamá, fue el primer europeo en poner sus ojos sobre el océano Pacífico. Un sinnúmero de exploradores, conquistadores, aventureros y charlatanes perdieron la cabeza –y a veces, la vida– buscando la quimera de una vía natural, y muchos miles más murieron al servicio del canal que finalmente se construyó.

"A través de la historia de este sueño canalero, casi todos los involucrados en el proyecto, desde el más humilde obrero de pico y pala hasta el más venal de los especuladores de Wall Street, quedaron obsesionados por la "gran idea" del canal, por "la fiebre canalera", escribe Parker. Una y otra vez en la historia, esta obsesión ha causado un "optimismo excesivo" al estimar el costo y la dificultad de la obra, tendencia que no debemos olvidar, advierte Parker, al vigilar el progreso del proyecto actual de ampliación.

Por lo demás, expuso Parker en la presentación de su libro en Washington, el gran triunfo estadounidense en la construcción del Canal de Panamá ilustra tanto lo mejor como lo peor del coloso estadounidense. Lo mejor fue su deslumbrante capacidad tecnológica y logística, sumado a ese espíritu emprendedor, innovador e invencible que el resto del mundo admira tanto en los estadounidenses [como dijo Parker, en inglés, "that American can-do spirit"]. El mismo Teodoro Roosevelt era la personificación de esas cualidades esenciales para el éxito de la construcción canalera.

Pero, al mismo tiempo, del otro lado de la moneda, las acciones de Roosevelt con "tomarse a Panamá" –según observadores internacionales, pero no a ojos de los panameños– fueron condenadas por la comunidad internacional, que tuvieron allí una primera visión de la arrogancia, la ilegalidad y el unilateralismo estadounidense que se repetiría frecuentemente durante el siglo XX. No menos ofensivo, escribe Parker, fue el estado autocrático, despótico y escandalosamente racista que Estados Unidos creó en la Zona del Canal, junto a la sumisión política que Washington impuso a la nueva República .

Segregación racial en la antigua Zona del Canal

Según Mathew Parker, su libro examina la discriminación racial que había en la Zona del Canal de Panamá, con mucho más detalle que los libros anteriores sobre la construcción de la vía interoceánica.

El autor revela que inicialmente el sistema de Gold Roll y Silver Roll era para distinguir entre empleados estadounidenses y los demás, solo que más adelante se convirtió en un sistema para separar las razas.

Cuando eso ocurrió, había estadounidenses negros en el Gold Roll y John Stevens dispuso ir removiéndolos uno a uno, hasta perfeccionar la segregación.

George Goethals continuó y recrudeció la segregación. Anteriormente, se conocía que Goethals recibía quejas de los obreros del Canal, todos los domingos en la mañana. Posteriormente, Parker aclararía que Goethals solo recibía las quejas de trabajadores en el Gold Roll. Mientras que los del Silver Roll eran atendidos por un subalterno de jerarquía muy inferior.

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