Monday, November 17, 2008

Las pirámides de Colombia

En Colombia existen muchas pirámides también. Solo que no guardan relación alguna con las de Egipto. Por el contrario, las víctimas de este sucio y recurrente negocio, están vivitas y reclamando por el destrozo financiero que les acaba de ocurrir. Es el caso que en muchas ciudades colombianas se han suscitado protestas masivas con la consecuencia de dos muertes y miles de familias afectadas, las cuales invirtieron sus pocos recursos financieros o ahorros en estas empresas fraudulentas. A continuación un artículo que aclarará más esta bochornosa situación en la que se pone en evidencia las consecuencias de la ambición por el dinero:

“En varias ciudades de Colombia, miles de personas han protagonizado violentas revueltas -que ya ocasionaron una muerte- demandando la devolución del dinero que perdieron al invertir en las llamadas pirámides financieras, que resultaron ser una estafa masiva. El negocio de estas entidades era captar el dinero de las personas prometiendo a los depositantes ganancias de 150% hasta 350% de intereses. El engaño y desconcierto de las víctimas se asemeja a lo sucedido en el Perú con CLAE.

Los disturbios comenzaron cuando la Policía informó que un total de 66 agencias de la principal pirámide DRFE (Dinero Rápido Fácil y Efectivo) fueron intervenidas en todo el país y ordenaron su cierre debido a que ese ente anunció que no iba a pagar los intereses prometidos.

El gobierno ordenó además que la DRFE debía devolver el dinero a sus esperanzados clientes y que suma unos US$200 millones. Sin embargo, las entidades no pudieron devolver todo el dinero.

Todo el mundo estaba lleno de esperanza para las festividades de diciembre debido al dinero que iban a recibir. La gente pensó que sus vidas cambiarían, dijo uno de los estafados, quien perdió cerca de 1,500 dólares, mientras que otros llegaron a perder 10 veces eso e incluso hipotecaron sus viviendas.

De la esperanza a la desesperación. Las personas que en su mayoría lo perdieron todo se aproximaron hasta las sedes de estas agencias en todo el país para reclamar su dinero. Pero los responsables de la estafa ya habían desaparecido y en la ciudad de Santander de Quilichao dejaron pegado en la puerta de una de las entidades un cruel mensaje en el que se burlaban de las personas por haber caído en el fraude.

Por ser estúpidos y creer en brujerías tendrán que trabajar mucho más duro para recuperar el dinero que nos dieron”, leía el papel.

Ante la indignación, los estafados comenzaron con los actos de violencia, caos, saqueos e incluso se enfrentaron con la Policía. El hecho más grave fue cuando cientos de desesperados ahorradores de una pirámide del municipio de Guesaco (departamento de Nariño) asesinaron a tiros al defensor del Pueblo, Byron Santander, de 25 años, porque creyeron que intentaba fugarse con parte de su dinero.

Ante el desborde, los alcaldes de las ciudades de Popayán, Pasto, Santander de Quilichao, Tquerres e Ipiales, todas en el suroeste, declararon el toque de queda. Otras quiebras con negocios de este tipo se registraron en dos ciudades de la zona cafetera del oeste del país, Pereira (capital de Risaralda) y Armenia (capital del Quindo). Fuente

Lo que van a ver en este clip no tiene desperdicio. Mire con sus propios ojos como las víctimas manifestantes, viendo que no llamaban la atención, sitiaron a 15 empleados de la firma -fraude, por 33 horas aproximadamente. Observe los destrozos de un pueblo enardecido que reclama su derecho a la verdad y denunciando uno de los abusos financieros más importantes sufridos en este país andino.



Las estafas con las empresas que practican las llamadas “pirámides” comenzaron a mediados del año, pero el problema se agravó esta semana, especialmente en el suroriente colombiano.

En la mayoría de los casos, los clientes perdieron por ambición de ganancias rápidas sus ahorros o se endeudaron pensando en grandes créditos.

Otras quiebras con negocios de este tipo se registraron en dos ciudades principales de la zona cafetera del occidente del país, Pereira (capital de Risaralda) y Armenia (capital del Quindío).

Ante la gravedad de la situación, el presidente Álvaro Uribe convocó a una reunión con el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, y otras autoridades económicas.

El jefe de Estado pidió al público no arriesgar sus fondos y calificó esa práctica como “sistemas especulativos, que son finalmente esquemas de estafa”.

En una de las estafas, registrada en Santander de Quilichao (Cauca), las personas que recogían fondos ofreciendo multiplicarlo rápidamente dejaron abandonadas las oficinas y un mensaje en el que calificaban a quienes confiaron en ellos de “estúpidos y creer en brujas”.

http://siemprerebelde.wordpress.com/2008/11/14/las-piramides-de-colombia/

Democracias tóxicas

Carlos Rodríguez Braun

En esta crisis hemos comprobado que lo que nos contaban los gobernantes acerca de sus importantes diferencias era mentira: al final todos han recurrido al intervencionismo y al dinero de los contribuyentes.

Y así como no hay diferencias sustanciales entre el Partido Popular (PP) y Partido Socialista (PSOE) en este sentido, tampoco las hay entre Zapatero y el presidente francés Sarkozy, ni entre el primer ministro inglés Brown y el presidente Bush.

Dirá usted que al menos tenemos a los medios, y que entre ellos sí mantienen las diferencias. Pues no estaría yo tan seguro. He podido leer diarios españoles como ABC que los líderes que se reunirán en Washington para refundar el capitalismo “decidieron poner fin al capitalismo salvaje que ha provocado la crisis financiera y económica más grave desde la de 1930”. Y en El Mundo leí: “Gordon Brown ha liderado una cruzada contra el lado más salvaje del capitalismo”. La expresión “capitalismo salvaje” apareció en el último año 21 veces en diario El País; mientras que en El Mundo lo hizo 37 veces; en ABC, 26; y en diario La Razón, 13.

Dirá usted que la prensa que se atreve a alejarse del pensamiento único lo que hace es utilizar la expresión capitalismo salvaje para criticar los dogmas de la izquierda. Por ejemplo, la frase aparece en muchas ocasiones en diario Libertad Digital (de hecho, en alguna de estas columnas), pero nunca es esgrimida contra la libertad, sino a favor de ella.

Esto es muy cierto, pero no quita para que de cuando en cuando podamos leer en la prensa que supuestamente no obedece al equipo progre habitual unos textos como los que traigo hoy a colación y que indican el enorme poder de la corrección política.

Si interpretamos el capitalismo salvaje de modo que tenga algún sentido, tiene que referirse a un mercado sin reglas, o donde solo prime la violencia de la llamada ley del más fuerte. A esto se refieren los políticos y los medios cuando aluden a lo mala que ha resultado la imaginada desregulación masiva. No está nada claro que tal cosa como un capitalismo sin reglas haya existido nunca o pueda en realidad existir, pero de lo que no cabe dudas es de que no es lo que existe hoy: los mercados están sumamente intervenidos y regulados en todo el mundo, especialmente el mercado donde yace el origen de la crisis, que es el del dinero. El capitalismo, ni más ni menos salvaje, no puede ser responsable de un dinero que es un monopolio público.

La negación de esta realidad, para colmo de males, no solo oculta la responsabilidad de las autoridades en la crisis económica sino que les proporciona precisamente la excusa que necesitan para recortar aún más las libertades ciudadanas, que es el horizonte hacia el que nos encaminamos, porque nadie puede creer que una “cruzada contra el lado más salvaje del capitalismo” pueda terminar con una victoria de la propiedad privada y de los contratos voluntarios.

Si los enemigos de la libertad están disfrutando inmensamente con esta crisis, lo hacen aun más cuando su retórica y sus falacias brotan de labios que deberían ser los primeros en criticarlos.

Saturday, November 15, 2008

Panameños mueren por causas prevenibles

urania cecilia molina
umolina@prensa.com

El sedentarismo y el consumo de comidas ricas en grasas saturadas están afectando la salud de los panameños.

Datos del Ministerio de Salud indican que el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son las principales causas de muerte en el país. Estas son enfermedades, en muchos casos, prevenibles.

Malos hábitos que acortan la vida

Unas 4 mil personas murieron en 2006 en Panamá por causas relacionadas con las enfermedades cardiovasculares, según datos del Ministerio de Salud (Minsa).

El cáncer es, según estos mismos registros, la primera causa de muerte en el país.

Considerada la “epidemia silenciosa de la globalización”, la diabetes es, por su lado, la quinta causa de muerte en el país. En el mundo afecta a unas 230 millones de personas.

Con tendencia al aumento en todo el mundo –y Panamá no es la excepción– tanto las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y hasta el cáncer son condiciones que se pueden prevenir pero, como dice la directora de Promoción de la Salud del Minsa, Mayanín Rodríguez, la población hace poco o nada para evitarlas. “No tienen cultura de prevención”, sentenció la funcionaria.

Es que los panameños, explicó, acuden a las redes primarias de atención (centros de salud, unidades de atención local y policlínicas de la Caja de Seguro Social) solo cuando ya están enfermos.

Pero en estas instalaciones, detalló la funcionaria, existen programas tendientes a prevenir las enfermedades, pero muy pocas personas los conocen.

¿Qué nos está matando? Los panameños, dijo Rodríguez, rechazan las comidas nutritivas y prefieren los alimentos ricos en carbohidratos y saturados en grasas.

También optan por sentarse a ver televisión o a practicar juegos de videos, en vez de ir a un parque a caminar o a trotar.

Por esto es que, cada vez con mayor frecuencia, se encuentran jóvenes de entre 28 y 30 años que ya sufren de hipertensión arterial.

Obama y los latinos

Sergio Muñoz Bata

Superando las inevitables tensiones raciales que surgen del roce cotidiano en los barrios, las escuelas secundarias y en los centros de trabajo, los latinos fueron a las urnas este 4 de noviembre y dos tercios de ellos votaron a favor de Barack Obama. Visto en términos de porcentajes y números absolutos se podría argumentar que su contribución al triunfo de Obama fue marginal. Solo votaron unos 10 millones de los más de 122 millones de personas que sufragaron en esta elección.

Quedarse en este nivel del análisis, sin embargo, sería un grave error, porque esta interpretación no considera las peculiares características del sistema electoral norteamericano. En este país las elecciones las gana no quien recibe mayor número de votos sino quien supera los 270 votos en el Colegio Electoral. Un mecanismo que consta de 538 electores que representan la suma de dos senadores por cada estado más el equivalente al número de representantes de cada estado al Congreso. California tiene 55; Texas, 34; Nueva York, 31; la Florida, 27; Illinois y Pennsylvania, 21. Alaska, Delaware, Montana, Dakota del Norte y Dakota del Sur, y Wyoming solo tienen 3 delegados. Washington D.C. tiene 3 electores.

Dentro de este sistema, la importancia de estados sólidamente demócratas como California, Nueva York e Illinois, o de estados dominados por los republicanos como Texas, Georgia y Utah es relativa. De hecho, la elección presidencial se decide en los estados cuyas preferencias fluctúan entre ambos partidos.

La batalla electoral de 2008 se centró en un puñado de estados como Ohio con 20 votos electorales, Indiana con 11 o la Florida con 27 y dentro de este escenario, el voto latino cumplió con el objetivo fundamental de la estrategia de Obama de servir para inclinar el fiel de la balanza en ciertos estados clave. En Nuevo México, Nevada y Colorado, por ejemplo, fueron protagonistas “porque ahí”, dice Antonio González, presidente del instituto de investigación William C. Velásquez, “es indudable que el voto de los latinos le dio el margen de victoria a Obama”.

“En la Florida”, señala el analista Sergio Bendixen, “el caso es todavía más dramático porque en 2004 favoreció a George W. Bush 56–44, y ahora prefirió a Obama 57–42. Esto fue posible porque se dieron tres cambios drásticos en esta elección. Mientras que en 2004, 6 de cada 10 cubanos votaron por Bush, en 2008 solo 4 de cada 10 votaron por John MCCain. Ahora, el 60% del voto latino lo emitió una especie de coalición latinoamericana formada por portorriqueños, sudamericanos, dominicanos y centroamericanos que en un 70% votó por Obama. Además, en esta ocasión el peso del voto cubano disminuyó porque los cubano-americanos nacidos en EU votaron 3x2 por Obama”.

Otros analistas han sugerido que el voto latino fue clave en estados como Indiana y Carolina del Norte, donde a pesar de tener poca presencia, 4% y 3% de los votantes respectivamente, incidieron en la elección porque la diferencia del voto no latino entre ambos candidatos representaba menos del 1%.

Obama ganó el voto electoral de manera abrumadora. Hasta ahora lleva 364 votos contra 162 de McCain y 12 aún sin decidir. También ganó el voto popular con una ventaja de más de ocho millones de sufragios. Las encuestas de salida muestran que para los latinos, al igual que para la mayoría de los votantes, el deterioro de la economía fue la principal razón para votar por el cambio. Pero los latinos tenían otra razón para repudiar a los republicanos: sus posturas anti–inmigrantes.

“El Partido Republicano no podrá reconstituir su imagen si persiste en su sentimiento xenofóbico”, comentó Cecilia Muñoz, vicepresidente del Concilio Nacional de la Raza, “pero el partido demócrata no puede dormirse en sus laureles. Tiene que mostrar resultados concretos, sobre todo a quienes por primera vez le favorecieron con su voto”.

Colombia: del 'Jaque' a los falsos positivos

Ángel Ricardo Martínez

armartinezbenoit@gmail.com

Hace poco más de 4 meses, el 2 de Julio, el ejército colombiano llevó a cabo la Operación Jaque. La ex candidata presidencial Ingrid Bethancourt y 14 personas más fueron rescatadas de manos de las FARC. La espectacular operación generó apasionados elogios a nivel mundial hacia el ejército y el Gobierno colombianos. El presidente Álvaro Uribe llegó a alcanzar un 92% de popularidad y su segunda reelección era casi un hecho. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, recibía panegíricos provenientes de todas las latitudes e inclusive se le veía como el sucesor natural de Uribe en caso de que éste decidiera no ir por un tercer mandato. Por último, el comandante del ejército, Mario Montoya, alcanzaba la gloria militar tras liderar la operación más exitosa de la historia colombiana. La operación fue un éxito hasta para el entonces candidato presidencial en EEUU, John McCain. El senador, que se encontraba de visita ese día en Colombia, vio en directo los frutos de su incondicional apoyo al Plan Colombia. Antes de irse, McCain aseguró a Uribe que bajo su Gobierno, el TLC estaba más que garantizado.

Pero no todos fueron elogios. Una gran cantidad de personalidades y medios de comunicación se encargaron de resaltar algunos aspectos “extraños” de la operación, entre ellos el uso fraudulento del nombre de la Cruz Roja y el aprovechamiento por parte del ejército colombiano de un trato pactado con anterioridad entre las FARC y dos diplomáticos europeos. La agencia IPS, en un reporte titulado “El General al que se abrazó Ingrid”, llamó la atención, entre otras cosas, sobre “el hallazgo en 2007 de una fosa común en el departamento de Putumayo, con restos de más de 100 víctimas asesinadas durante el mismo período en que Montoya lideró la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur (Joint Task Force South)”. En aquellos gloriosos momentos, esas víctimas halladas en Putumayo eran consideradas por el Gobierno como “guerrilleros vestidos de civil”.

Cuatro meses han pasado, y una serie de eventos negativos para el Gobierno colombiano han cambiado el panorama por completo. Primero fue el enfrentamiento del presidente con su propio órgano judicial, un asunto que muchos entendieron como un intento de proteger a muchos personajes cercanos a Uribe que tenían demostrados nexos con grupos paramilitares. El 16 de octubre, la organización internacional Human Rights Watch publicó un informe en el que –coincidencia o no— acusó al Gobierno de “obstaculizar la justicia”. Semanas después, el 28 de octubre, el otro gigante de los derechos humanos, Amnistía Internacional, se sumaba a HRW y reportaba que “la impunidad sigue siendo la norma en la mayoría de los casos de abusos a los DDHH” y pedía a EEUU y otros países que “suspendan la ayuda militar a Colombia hasta que contenga un aumento en las muertes de civiles cometidas por las fuerzas de seguridad”. Uribe se pasó el mes de octubre descalificando a estas organizaciones, llegando a decir que a José Miguel Vivanco, director para América de HRW, “le habían perdido el respeto en Colombia hace tiempo” y que Amnistía Internacional no era “nadie para darle lecciones de derechos humanos” a él. Una semana después, Barack Obama –crítico del TLC con Colombia precisamente por las violaciones a los derechos humanos— dejaba KO a John McCain en las elecciones de EEUU. Quizá entonces Uribe, Santos y compañía se empezaron a preocupar.

Hoy, víctimas como las encontradas en 2007 en Putumayo son conocidas como “falsos positivos”: asesinatos de civiles inocentes que luego se hacen pasar por guerrilleros. El esćandalo que ha generado el hallazgo de los cadáveres de unos jóvenes que habían desaparecido en la localidad de Soacha, afueras de Bogotá y que habían sido reportados como guerrilleros ya ha alcanzado a casi una treintena de oficiales del ejército –entre ellos tres Generales—, que fueron destituidos el 29 de octubre, y al mismísimo General Montoya –el héroes de la Operación Jaque— que presentó su renuncia hace poco más de una semana. Horas después de su renuncia, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU (cuyo presidente es Joe Biden, vicepresidente electo) determinó que el Plan Colombia fracasó en algunos de sus objetivos. La BBC reportó que “el objetivo de reducir el cultivo, procesamiento y distribución de drogas ilegales (...) no se logró completamente”. Sin embargo, el Senado norteamericano reconoció que Colombia “mejoró su clima de seguridad”.

¿Porqué recurrir a falsos positivos? En una columna para la revista Semana, el periodista Juan Diego Restrepo lo explica bastante bien al decir que “las guarniciones militares (...) fueron formadas (...) para presentar resultados en la guerra. Y justo una de las estrategias para lograrlo es recurrir a las ejecuciones extrajudiciales y mostrar avances operacionales satisfactorios en su lucha contra las guerrillas”. Son precisamente esos “resultados” los que permiten al Senado norteamericano concluir que Colombia “mejoró su clima de seguridad” y así aprobar los más de 500 millones de dólares anuales que recibe el país de parte de EEUU. Sí, los números son fríos.

Por otro lado, los falsos positivos se dan en todas las guerras. En Afganistán, por ejemplo, se les llama “talibanes”; en Irak simplemente “insurgentes”. En Palestina son “militantes” y “terroristas”. Lo que hace que el caso colombiano sea sui generis es, sin duda, que los asesinatos son perpetrados por el ejército contra aquellas personas a las que se supone debe defender: sus inocentes compatriotas. Extraño y macabro el círculo vicioso del Gobierno y las Fuerzas Armadas colombianas que les lleva a asesinar a civiles para presentar unos resultados que permitirán una ayuda económica y militar supuestamente destinada para proteger a esos mismos civiles.

Hasta ahora, como afirma Restrepo, cualquier cuestionamiento de las fuerzas públicas era descartado por Uribe diciendo que esos informes “adelantaban una guerra jurídica para favorecer a la guerrilla o que las personas asesinadas eran guerrilleros vestidos de civil”. Llama poderosamente la atención que el cambio en la actitud de Uribe coincide con la condena de dos organizaciones internacionales de derechos humanos y –por encima de todo-- con la elección de Barack Obama como nuevo presidente de EEUU.

La BBC, que aseguró que “el informe se da a conocer en medio de un clima favorable a la reducción de la ayuda económica a Colombia”, reportó también que el ministro de Defensa Juan Manuel Santos “está dispuesto a ir a Washington para defender el Plan Colombia con el equipo de Barack Obama”. A día de hoy, defender el Plan Colombia y lograr la aprobación del TLC parecen tareas más complicadas que nunca.

Barack Hussein Obama –presidente

I. Roberto Eisenmann, Jr.
opinion@prensa.com

Un chombito con un nombre impronunciable para los norteamericanos, con un segundo nombre Hussein, en momentos de la descabella guerra contra el terror, nacido en Hawai, criado parcialmente en Indonesia, con sólo 47 años y una cortísima carrera política, ha salido de la nada, ha desafiado a una familia política cuasi–real de apellido Clinton, sin un real, sin apoyo económico de los grupos económicos… o sea, sin venderse… logra una tesorería de campaña de 600 millones dejando tachuela al candidato del partido tradicional de los ricachones, con un mensaje claro, coherente y consistente de inclusión y promesa… y ha ganado en forma contundente las elecciones en los Estados Unidos de América… y sin duda en el mundo entero.

El mismo pueblo que eligió (en forma poco clara) y reeligió a un “hijo de papá” –cuyo único viaje fuera de las fronteras de Estados Unidos en el momento de su elección había sido a Tijuana y que ha hecho un gobierno de miedo, terror, de guerras basadas en mentiras flagrantes, de desprestigio total en el mundo– ahora corrige radicalmente el rumbo y a la vez rompe y se libera del racismo, eligiendo a Barack Hussein Obama.

El nuevo Presidente inició la transición con fuerza, vigor y haciendo uso de las mentes más preclaras de la élite política y financiera del país.

En el mundo, los simpatizantes del pueblo norteamericano están de fiesta, los que resentían las barbaridades de “W” también lo están; incluso los que viven de mantener latente al “enemigo del Imperio” han hecho manifestaciones que van desde lo neutro a la velada esperanza. Jamás una elección en EU ha creado tanto entusiasmo y tanta expectativa.

Estados Unidos es tan grande y tan burocratizado que el esperado cambio siempre demorará más tiempo que el anhelado por la lógica impaciencia de los votantes. Los problemas que enfrenta el novel Presidente son gigantescos: la crisis financiera mayor de los últimos 100 años y –para reconclavar– inédita; nadie sabe todavía cómo resolverla, debido a que no es una crisis “de crédito” (que está trancado) sino una “de deuda”.

Por más que aflojan el crédito, nadie tiene capacidad de asumir deuda adicional. Recibe el gobierno con un planeta en peligro y una recesión con visos de volverse Depresión… y un déficit federal de 750 “billones” de dólares tan solo en el año 2009. Además, tiene que salir de dos guerras en forma racional, eliminar a Bin Laden, iniciar la solución del problema cubano (los jóvenes de la familia del exilio en Miami votaron por él)… y readquirir el respeto y admiración del mundo, aprovechando el impacto emocional de su elección.

Hay cosas complicadas y demoradas como la de la reforma fiscal, pero para resolverlas tiene una renovada mayoría legislativa. Hay otras que puede decidir de una vez, como por ejemplo cerrar la prisión de Guantánamo, decretar una prohibición de cualquier método de tortura, desmilitarizar la política exterior de la nación (cosa que aplaudiríamos los panameños). Sin embargo hay, en toda acción pendular en exceso positiva, peligros que podrían ponerle un frenazo a la fiesta; el más obvio es la acción de algún loco en un país con una trágica historia de asesinatos de sus líderes muy populares… ¡rogamos que esto no vaya a ocurrir!

Previendo esa posibilidad Obama demostró responsabilidad al escoger a un vicepresidente altamente capacitado para sustituirlo en caso de que ocurriera lo peor.

La otra, menos obvia, es que cuando las expectativas son tan exageradamente altas –como lo son con esta histórica elección– la desilusión es casi igualmente exagerada aunque no haya razones que la ameriten; su discurso de aceptación nos indicó que Obama tiene esto presente. No pidió celebración, no le dijo al pueblo que saliera “a comprar”, sino que a –la Churchill– le dijo que tendrá que afrontar sacrificios.

Finalizo felicitando con un abrazo sentido y solidario a todos y cada uno de los norteamericanos hayan votado o no por Obama. Han ofrecido al mundo un ejemplo de democracia que es esperanzadora e inspiradora.

Tocqueville escribió alguna vez “la democracia abandona a sus instintos salvajes”… así ha sido… y esto cambiará al mundo.

Friday, November 14, 2008

El impacto de la crisis


Ovidio Díaz Espino
opinion@prensa.com

La mayoría de los panameños están convencidos de que la crisis financiera y la recesión económica que atraviesan los países desarrollados no va a impactar sustancialmente a Panamá. Sin embargo, a mi parecer, Panamá será muy afectado porque la economía panameña está expuesta a la globalización, al crédito, al comercio exterior y a la inversión extranjera.

Hay siete sectores que pueden ser afectados adversamente. Primero, la industria de la construcción. Actualmente, hay 18 mil apartamentos de lujo y 25 mil casas por ser entregadas entre 2009 y 2010. Muchas de estas unidades fueron diseñadas y construidas para extranjeros, sin embargo, la demanda ha disminuido sustancialmente. Por tanto, el inventario a fines de 2009 será mucho mayor de lo que la demanda exige y, por ende, los constructores dejarán de construir hasta tanto se absorba ese inventario. En consecuencia, un gran por ciento de las 250 mil personas que trabajan en la industria de la construcción van a quedarse sin trabajo.

Segundo, las exportaciones de la Zona Libre de Colón deben también disminuir, ya que los países vecinos que son sus principales compradores han sido afectados adversamente por la crisis. Colombia ha visto su moneda devaluarse, lo que hace más costosas las importaciones, y sus empresas tienen problemas procurando el crédito. Venezuela, el segundo comprador más grande, está empezando una crisis económica, porque el precio del petróleo se ha desplomado.

Tercero, el Canal de Panamá, los muelles, el ferrocarril, y todas las empresas involucradas en la industria del transporte marítimo, serán afectadas dada la contracción severa del comercio internacional. Ya vimos indicio de esta contracción al desplomarse en 90% los precios futuros de fletes de contenedores, lo que refleja el pesimismo de los usuarios de esta industria. Esto es muy preocupante, dado que el Canal está en ampliación.

Cuarto, el turismo también debería disminuir. Cuando hay recesión, las personas dejan de gastar en cosas discrecionales, tales como las vacaciones, y el turismo, por ende, disminuye aquí y en el resto del mundo.

Quinto, el sistema bancario también podría tener problemas. A pesar de que los bancos tienen mucha liquidez, su cartera está expuesta a cuatro posibles problemas. Primero, la cartera de préstamos para proyectos inmobiliarios puede sufrir pérdidas, dado que muchos promotores están teniendo problemas terminando sus proyectos por falta de crédito o vendiendo sus activos. Segundo, la cartera corporativa puede sufrir pérdidas al subir las tasas.

Tercero, la cartera de préstamos al consumidor puede verse afectada, ya que el nivel de endeudamiento de la sociedad panameña es muy alto y su nivel de ahorro muy bajo, por tanto no tiene una almohada que permita resistir un bajón en la economía. Y por último, la cartera hipotecaria también puede sufrir pérdidas, ya que en Panamá los gobiernos han promovido la construcción de viviendas de interés social con hipotecas que han sido adquiridas por personas de escasos recursos. Si hay una desaceleración económica que causa desempleo, como, por ejemplo, en la industria de la construcción, muchos panameños no tendrán la capacidad económica para pagar sus hipotecas, préstamos de automóviles y tarjetas de crédito.

Sexto, con la excepción del Canal, el Gobierno central tendrá muchas dificultades financiando su inversión en obras de infraestructuras o aumentando su empleomanía, ya que los costos del financiamiento del Gobierno han subido radicalmente en los mercados internacionales. Para compensar por la falta de crédito, el Gobierno puede endeudarse localmente o aumentar los impuestos, pero ambas políticas son recesionarias.

Por último, la inversión extranjera probablemente disminuirá. La inversión directa extranjera en Panamá ha sido responsable por aproximadamente 10% del PIB de Panamá en los últimos años. Dado la recesión mundial y la dificultad de acceder al crédito, empresas multinacionales están disminuyendo o posponiendo sus inversiones, y enfocándose en sus mercados principales.

En conclusión, la crisis financiera mundial probablemente afectará adversamente a las industrias más importantes de la economía nacional, que son la industria de la construcción, transporte marítimo, comercio, turismo, y banca, así como el crecimiento del Gobierno y la inversión extranjera directa. A pesar de lo anterior, es muy probable que Panamá no caiga en una recesión económica, o sea, contracción del PIB, pero el ritmo del crecimiento caerá tanto que se sentirá como si estuviéramos en una recesión. Ante esa situación, el país y, especialmente, el Gobierno, necesita tomar las medidas necesarias para poder resistir lo que promete ser un periodo recesionario largo y doloroso.

Wednesday, November 5, 2008

Las dos caras de la costa atlántica




AMADA RACERO
COLÓN, COLÓN.

nacionales@prensa.com

La capital de la provincia de Colón es una ciudad de contrastes. Ella se debate entre dos realidades: la ciudad cosmopolita donde se levantan modernas y millonarias estructuras y otra donde el reloj no avanza y sus habitantes aún esperan resurgir, como el ave Fénix, de las cenizas de la pobreza, el abandono y la miseria.

Un aire nuevo

Modernos centros comerciales, hoteles cinco estrellas, la expansión de la Zona Libre, un home port, son, entre otras, las inversiones que representan millones de dólares. Se trata de un importante desarrollo económico que habla de una nueva era en la provincia.

Para el presidente de la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón, Giovanni Ferrari, Colón está destinado a mejorar. Aunque considera que el despegue ha sido lento opina que este es el gran año de la costa atlántica.

“Estamos muy satisfechos con los avances en materia de inversiones, sobre todo de que al fin vemos el avance de la autopista Panamá-Colón que al parecer pronto será una realidad”, comentó el empresario.

Además, dijo, está el desarrollo de los puertos y ahora un home port, pero falta algo importante para que el ciclo sea completo y es un aeropuerto internacional.

Las inversiones privadas en Colón han superado las expectativas, ya que entre nuevos hoteles, la ampliación de los puertos de cruceros y hasta un centro energético en la costa arriba de Colón, las cifras nos hablan de más de 200 millones de dólares.

Por otro lado está la inversión pública que para el 2008, según el director regional de Economía y Finanzas, Luis Sinclair, supera los 117 millones.

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Colón, George Ng, es evidente el avance en temas de inversiones, sin embargo, hay muchos colonenses que aún viven marginados y abandonados por la falta de seguridad. “Lamentamos la poca capacidad de respuesta que por años ha demostrado la fuerza de seguridad ante la escalada de violencia y hechos delictivos que dañan y manchan el desarrollo no solo de Colón”, dijo Ng.

Auge que no llega

A pesar de las grandes inversiones que se dan a conocer, que se deben traducir en un auge, muchos colonenses opinan que el desarrollo alcanza a muy pocas personas.

Manuel Walter Chiari, presidente del Consejo Provincial de Coordinación y representante del corregimiento del Barrio Sur, sostiene que en la provincia hay un desequilibrio que se nota en algunos sectores.

El gobernador de la provincia de Colón, Julio Kennion, sostiene que el Estado hace esfuerzos para transformar la imagen de la provincia de Colón y procurar una mejor calidad de vida para todos.

Señaló que prefiere que los viejos caserones no sean reparados, porque así nunca se acabará con este tipo de vivienda, donde no hay condiciones para residir.

Mientras, los colonenses siguen esperando que proyectos como un mejor sistema de alcantarillados y agua potable, la revitalización urbana y alivio de la pobreza y la implementación de la Ley Colón Puerto Libre se hagan realidad.

Ventas se desaceleran



MARY TRINY ZEA C.
mzea@prensa.com

José Gómez, de 28 años, está emocionado: hace poco abandonó el carro que manejó por cinco años, para lucir uno nuevo y full extras.

“Ahorré como loco para dar un buen abono inicial (más del 36%) y la letra quincenal será de 80 dólares durante 6 años”, expresó.

Gómez compró uno de los 32 mil 724 vehículos que se vendieron durante los nueve primeros meses de 2008, 14% más que en ese mismo periodo del año anterior, según la Asociación Panameña de Distribuidores de Autos (Adap).

Este ritmo de crecimiento de las ventas es menor al registrado en 2007, 33%, pero sigue siendo fuerte. Y esa fortalece se debe, según el economista Adolfo Quintero, a las facilidades bancarias; no obstante “en los próximos meses la demanda bajará un poco, como consecuencia de las restricciones de crédito por la crisis mundial”.

Financiamiento

Según la Superintendencia de Bancos, 16 entidades compiten por el otorgarmiento de créditos de autos en Panamá y 4 lideran el sector. De enero a septiembre de 2008, el saldo de créditos aumentó 23.9% respecto al mismo periodo de 2007, menos que en años anteriores (ver gráficas).

Analizando estas cifras, Mario de Diego, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Bancaria, pronostica que el aumento del saldo en 2008 será “bastante menor” que en 2007.

“La inflación ha erosionado la capacidad de endeudamiento de las personas y eso podría atrasar la compra de un auto nuevo”, dijo de Diego. “Los bancos están aplicando criterios más conservadores para el otorgamiento de préstamos, por los mensajes de prudencia enviados por la Superintendencia y el ajuste que hicieron a sus propias políticas, incluso antes de la crisis financiera mundial”.

Dora Solís, gerente de crédito de Consumo de Banco General, confirmó que se están revisando las tasas de financiamiento, incluyendo las de préstamos de autos, “en respuesta a los cambios de tasas que se han experimentado en el entorno internacional y local”.

Juan Barragán, vicepresidente de banca personal de Global Bank, indicó que no están cambiando sus políticas financieras ni exigiendo mayores ingresos para otorgar estos préstamos. Sin embargo, “estamos enfocados en clientes con estabilidad laboral, buenas referencias de crédito y niveles de endeudamiento razonables”.

Para el resto del año y 2009 se espera una desaceleración de las ventas de autos, reveló Roberto Durán de La Guardia, presidente de la Adap. “No se va a caer el sector”, pero el ajuste del mercado dependerá de las nuevas políticas bancarias.

Para saber qué debe considerar cuando compre un auto, siga las recomendaciones de los expertos.

Elija según su realidad

Mary Triny Zea C.
mzea@prensa.com

Existen muchas ofertas de carros, pero ¿qué debe tomar en cuenta un comprador al decidir con cuál se queda?

José Canto, asesor de finanzas personales, aconseja evaluar la seguridad del trabajo que se tiene, por la duración del financiamiento, que oscila entre 5 y 7 años.

“Pregúntense ¿tengo que comprarme un carro nuevo y pagar una depreciación de 20% a 25% anual, o mejor me compro un auto de tres años máximo de uso, de alguien que ya pagó esa depreciación?, aconseja Canto.

La gerente general de la Asociación Panameña de Crédito, Luz María Salamina, indica que al solicitar el crédito hay que abonar entre 5% y 20% del precio del auto y recomienda ahorrar antes de comprar para poder dar un buen abono y tratar de cancelar el auto en un plazo relativamente corto, de acuerdo con sus posibilidades, para evitar que la deuda sea mayor al precio del bien.

Se debe consultar por lo menos en tres entidades y comparar la tasa de interés, mensualidad del préstamo y su duración, entre otras condiciones básicas.

Joey Levy, experto en planificación financiera familiar, dice que lo importante es no utilizar plazos de siete años para comprar un carro que está arriba de su realidad financiera. Como a la gente le bajan las letras cuando paga por más años, terminan engañándose indebidamente. Además de las letras, se deben considerar los seguros, el mantenimiento, la gasolina y otros gastos que varían según el tipo de auto.